domingo, 16 de noviembre de 2014

PARIS LITTÉRATURE



El París de las letras
Publicado por EL PAÍS, y extraído de Lonely Planet3 OCT 2013 

(Pinchando en los enlaces podrás leer obras de los escritores aludidos, o información de los lugares que se citan)



París es una de las ciudades más literarias del mundo, en la que han recalado desde grandes clásicos de las letras francesas, como Victor Hugo  o Honoré de Balzac  , a vividores como Ernest Hemingway o los poetas de la generación beat, como Allen Ginsberg, o William S. Burroughs.
Para impregnarse bien del ambiente literario de la capital francesa conviene recorrer las calles que pisaron sus escritores más bohemios, descubrir los hoteles y pensiones donde escribieron (y vivieron) o dejarse caer por los cafés donde charlaban durante horas sobre lo divino y lo humano.
15 pistas, entre cafés, rutas literarias, bibliotecas o museos dedicados a los autores más representativos, que no hay que perderse a ambos lados del Sena

01 Escenarios bohemios
ORILLA IZQUIERDA DEL SENA


 'Bouquinistes' en la orilla izquierda del Sena, en París, con la catedral de Notre Dame al fondo. / D. Bank / J. Warburton-Lee
 
Quizás el más literario de los paseos sea el del barrio de Saint Germain, siguiendo el curso del Sena hacia el oeste y pasando por delante de los famosos bouquinistes (libreros de viejo) que tanto le gustaban a Hemingway. Comenzaremos en el Beat Hotel (actualmente el Relais Hotel du Vieux París), donde se alojaban en la década de 1950 Allen Ginsberg,   Jack Kerouac   y William S. Burroughs, entre otros.
En el 12 Rue de L’Odeon estaba la librería original Shakespeare & Company, cuya propietaria, Sylvia Beach, prestaba libros a Ernest Hemingway  y editó y publicó Ulises de James Joyce en 1922.
Más adelante, en el Boulevard St-Germain, se encuentran los cafés favoritos de Jean-Paul SartreSimone de Beauvoir, Les Deux margots y el Café de Flore, y en una buhardilla de la cercana Rue Bonaparte (nº 36) fue donde se alojó Henry Miller en 1930. Siguientes paradas, L’Hôtel, el antiguo Hôtel d’Alsace, donde murió Oscar Wilde en 1900, y otro hotel célebre, el Hôtel d’Anglaterre, hoy Hôtel Luxembourg Parc, donde se alojó Faulkner en 1925. En la Rue Ferou (nº 6) Hemingway pasó sus últimos años en París.
Hacia el sur descubriremos, en el 58 de la Rue de Vaugirard, la casa donde F. Scott   y Zelda Fitzgerald
vivieron en 1928, a pocos pasos del 27 de la Rue de Fleurus, residencia de Gertrude Stein, quien recibía a artistas y escritores como Matisse, Picasso, Braque, Gaugin, Fitzgerald, Hemingway y Ezra Pound, quien vivió en el 70 bis de la Rue Notre Dame des Champs, en un piso lleno de cuadros japoneses y cajas de embalaje.

02 En la otra orilla con Orwell y Hemingway
BARRIO LATINO

 
Exterior de la casa de Hemingway en el Barrio Latino de París. / Dennis K. Johnson
 
Igual que la ribera izquierda del Sena, el Barrio Latino está cargado de historia literaria, con lugares como el piso donde vivió James Joyce, al final del pasaje del 71 Rue du Cardinal Lemoine, en el que acabó de corregir su Ulises. En el número 74 de esa misma calle vivió Ernest Hemingway con su primera mujer, Hadley, entre enero de 1922 y agosto de 1923. Debajo estaba el Bal au Printemps, un bal musette (baile popular) en el que se inspiró para describir el lugar en el que Jake Barnes se encuentra con Brett Ashley en Fiesta. Pero aunque vivía aquí, Hemingway escribía en la buhardilla de un hotel cercano, el 39 de la Rue Descartes, el mismo en el que murió Paul Verlaine (1844-1896). No hay que hacer caso a la placa incorrecta.
La Rue Descartes va hacia el sur hasta Place de la Contrescarpe, en la actualidad una limpia plaza con cuatro árboles del amor y una fuente, en el que destaca el Café des Amateurs, hoy en día Café Delmas. Y para concluir el paseo, un hostal barato y literario en el número 6 de la Rue du Pot de Fer: aquí dormía

George Orwell en 1928 cuando trabajaba como lavaplatos. En su libro Sin blanca en París y Londres (1933) aparece bien descrita, bajo el nombre de “Rue du Coq d’Or”.

03 Ruta de los ‘Montparnos’
MONTPARNASSE, AÑOS TREINTA

 Café Le Dome, en Montparnasse, París. / Dennis K. Johnson
 
A principios del siglo XX, escritores y exiliados políticos acudían en masa a las brasseries de Montparnasse; una mirada atenta descubrirá sutiles indicios del pasado bohemio de la zona. Tras la I Guerra Mundial poetas y artistas de la vanguardia abandonaron Montmartre (orilla derecha) y cruzaron el Sena, trasladando el epicentro artístico de la ciudad hacia Boulevard du Montparnasse.
Conocidos como los Montparnos, artistas como Chagall, Modigliani, Léger, Soutine, Miró, Matisse, Kandinski, Picaso, el compositor Stravinsky y los escritores Hemingway,Ezra Pound y Cocteau, entre otros, frecuentaban los cafés y restaurantes que dieron fama a este quartier, centro creativo hasta la mitad de la década de 1930. Entre las brasseries históricas que conservan el legado de Les Montparnos destacan Le Select (99, Bd Montparnasse), La Coupole (102, Bd Montparnasse), con columnas pintadas por Chagall, Le Dôme (108, Bd Montparnasse), en la cual se dice que Gertrude Stein convenció a Matisse para que abriera su academia de arte, y la Closerie des Lilas (171, Bd Montparnasse).

04 La librería de la generación perdida
SHAKESPEARE & COMPANY


Terraza de la librería Shakespeare and company, en París. / Bertrand Gardel
 
El lugar perfecto para asistir a lecturas de autores conocidos y de talentos emergentes, arremolinarse en la sala de lectura o escudriñar los estantes de una librería casi mágica, punto de reunión de autores. En este encantador local del Barrio Latino (37 Rue de la Bûcherie), podremos encontrar libros en inglés (nuevos y usados) en todos sus rincones. Por la noche los sofás se convierten en camas para los escritores, a cambio de ordenar las estanterías. La mayoría de lunes, a las 19.00, se realizan lecturas de autores en ciernes y también se celebran talleres y festivales literarios.
Shakespeare & Company es toda una leyenda: Sylvia Beach dirigió la tienda original (cerrada por los nazis en 1941) y se convirtió en punto de encuentro de la “generación perdida” de Hemingway. El estadounidense George Whitman abrió la actual tienda en 1951, atrajo a una clientela de poetas beat y desde entonces por sus puertas han entrado cientos de escritores. En 2006, el ministro de cultura francés nombró Officier des Arts et Lettres a Whitman, por su “importante contribución al enriquecimiento del legado cultural francés”. Este murió en 2011 a los 98 años y está enterrado en la División 73 del Cimetière du Père Lachaise. Su hija, Sylvia Beach Whitman, conserva el ambiente mágico de Shakespeare & Company.
05 El caótico paraíso del viajero
LIBRAIRIE ULYSSE

Catherine Domain, propietaria de la librería Ulysses, en París. Bertrand Rieger
 
Los grandes viajeros que pasan por París tienen una cita ineludible en esta librería abierta en la Isla de St. Louis por Catherine Domaine en 1971: presume de ser la primera librería de viajes del mundo.
Resulta casi imposible moverse entre las abigarradas estanterías de la Librairie Ulysse (26 Rue St-Louis) llenas de guías de viaje antiguas y modernas, ediciones y viejos mapas de National Geographic.
El horario varía, pero si se llama al timbre Catherine abrirá si está en el local.

06 Las torres del saber
BIBLIOTHÈQUE NATIONALE DE FRANCE

 Patio de pinos de la Biblioteca Nacional de Francia, en París. / Sergio Gaudenti
 
Las cuatro torres de cristal de la Biblioteca Nacional de Francia fueron uno de los proyectos más ambiciosos y caros del presidente Mitterrand: costó 2 billones de euros y se inauguró en 1995. Merece la pena visitar sus excelentes exposiciones temporales (entrada E) que abordan la literatura y la palabra desde muy diferentes puntos de vista.
Esta grandiosa biblioteca, proyectada por Dominique Perrault, contiene más de 12 millones de tomos, repartidos en 420 kilómetros de estanterías, y puede albergar a 2.000 lectores y 2.000 documentalistas. Las críticas llegaron por su diseño: mientras que los libros y los documentos históricos se conservan en las soleadas torres de 23 plantas y 79 metros de alto (con forma de libros abiertos), los lectores ocupan salas del sótano con luz artificial alrededor de un patio con 150 pinos cincuentenarios traídos del campo. Y si bien las torres cuentan con un complejo (y costoso) sistema de persianas, el sótano queda expuesto a posibles desbordamientos del Sena.

07 Una casa museo con vistas
‘MAISON’ DE VICTOR HUGO

 Interior de la Maison de Victor Hugo, en la Place des Vosges de París. / Gao Jing
 
La elegante casa del célebre novelista y poeta tiene vistas a una de las plazas más bonitas de la ciudad: la Place des Vosges. Entre 1832 y 1848, Victor Hugo vivió en un apartamento en la 3ª planta del Hôtel de Rohan-Guéménée, en la plaza, al que se trasladó un año después de la publicación de El jorobado de Notre Dame; allí escribió su obra Ruy Blas. La Maison de Victor Hugo es ahora un pequeño museo dedicado a la vida y época del célebre escritor, con una impresionante colección de sus retratos y dibujos personales. Las exposiciones temporales son de pago pero la entrada al museo es gratuita.

08 Recuerdos del realismo
‘MAISON’ DE BALZAC

 Retratos familiares en la Maison Balzac, situada cerca de los parisienses jardines del Trocadero. / Bruce Yuanyue Bi
 
Puestos a escoger alguna otra casa museo parisina, nos inclinamos por la de Honoré de Balzac (1799-1850), otro de los grandes clásicos imprescindibles de la literatura francesa. En el 47 de la Rue Raynouard, en Passy, a unos 800 metros al suroeste de los jardines del Trocadero, se encuentra una bonita casa de tres plantas en la que vivió y trabajó el escritor realista. Fue su residencia y estudio entre 1840 y 1847, y aquí editó La comedia humana y escribió varios libros más. Hay muchos recuerdos, casas, ilustraciones y retratos.

09 El café del existencialismo
CAFÉ DE FLORE

 Terraza del Café de Flore, en París. / Stuart Dee
 
Entrando en el apartado de los cafés literarios, en París hay muchos y la mayoría conservan el ambiente que los ha hecho famosos. En el Café de Flore (172 Bd St. Germain), de estilo art déco, los bancos tapizados de rojo, los espejos y las paredes de mármol apenas han cambiado desde los días en que Jean-Paul Sartre y Simone de Beauvoir lo convirtieron en su oficina para escribir confortablemente durante la ocupación nazi. También celebra una sesión mensual, en inglés, de café filosófico.

10 Vinos literarios con aires del XIX
LA BELLE HORTENSE

 Cafés en la Rue Vieille du Temple de París. / Ludovic Maisant
 
Este bar de vinos literario, que toma su nombre de una novela de Jacques Roubaud, combina estanterías llenas de excelentes libros con una buena carta de vinos y una enriquecedora agenda semanal: lecturas, firmas de libros y eventos de arte. La barra de cinc y el techo original del siglo XIX crean el ambiente perfecto de La Belle Hortense. Está en el 31 de la Rue Vieille du Temple, en el Marais.

11 Café literario de nuestros días
L’AUTRE CAFÉ

 Interior del L'Autre Café, en París.
 

Una joven y variada clientela de locales, artistas, directores de cine y juerguistas sigue fiel a este café literario con una barra de cine de 8 metros de largo, espaciosas zonas para sentarse, un ambiente relajado, precios razonables y exposiciones. Es un lugar genial para abrir el portátil y trabajar o navegar un poco por internet, echar una ojeada a periódicos y revistas de arte o pasar el rato con amigos en el pequeño salón de la planta de arriba. Su brunch del domingo (12.00 -1700 h) es muy popular (www.lautrecafe.com, 62 Rue Jean Pierre Timbaud).

12 El rincón de la ‘Bohéme’
LES DEUX MAGOTS

Terraza del histórico café Group Les Deux Magots, en Saint-Germain-Des-Pres, París. / getty
 

Si hay un café que resume a la perfección la escena literaria de principios del siglo XX en St-Germain-des-Prés es este antiguo garito frecuentado por toda la bohemia. Tomar un café sentado en una silla de mimbre de su terraza, a la sombra de toldos verdes oscuros y jardineras colgadas de los balcones, no es nada barato, pero Les Deux Magots es un trozo de la historia de París. También se puede pedir su famoso chocolate caliente servido en jarritas de porcelana. Su nombre se refiere a las dos magots (figuras grotescas) de dignatarios chinos que hay en su entrada. Bd. St. Germain).

13 Filosofía, tertulia y café
CAFÉ DES PHARES

 Café des Phares, un bistró filosófico en la plaza de la Bastilla, París.
 
El mejor sitio para disfrutar del sol de la mañana y contemplar el tráfico parisino alrededor de la Columna de Julio que el Café de los Faros, el bistrot philo (café filosófico) original de la ciudad, donde los parisinos se reúnen los domingos por la mañana para discutir sobre el significado de la vida. Está en plena Plaza de la Bastille.

14 El peso de la historia
BIBLIOTECA MAZARINA

Sala oval del Site Richelie, sede histórica de la Biblioteca Nacional de Francia desde 1720.
 
Para los amantes de lo clásico, la biblioteca Mazarina, fundada en 1643, es la más antigua de Francia. Está dentro del Institut de France (23 Quai de Conti), es pública y se puede visitar su sala de lectura, de finales del siglo XVII, o consultar la colección de 500.000 obras de su archivo utilizando un pase de dos días que se obtiene dejando el carné de identidad en la entrada.
En la misma línea estaría el Site Richeliu, la sede histórica de la Biblioteca Nacional de Francia desde 1720, que tiene una maravillosa sala oval, pero actualmente se encuentra en remodelación y no puede visitarse.
15 Los salones literarios

MUSEO DE LA VIDA ROMÁNTICA

 Museo de la vida romántica de París, dedicado a a la escritora
George Sand y el pintor Ary Scheffer.
 
En el barrio de Montmartre encontramos este pequeño museo dedicado a dos artistas de la época romántica: la escritora George Sand y el pintor Ary Scheffer. La casa que lo alberga está al final de una evocadora callejuela adoquinada que perteneció a Scheffer. El museo fue uno de los famosos salones de aquellos tiempos, al que acudían artistas como Delacroix, Liszt y Chopin (amante de Sand). En la planta baja, dedicada a Sand, se mezclan cuadros, objetos de arte y artículos personales, mientras que el primer se dedica a una una selección de retratos de Scheffer.